Paso mis días inmerso en el delirio de la gran ciudad, los trenes, la gente viajando, cada cual subido a un universo distinto, todos tan ilusionados, caminando hacia lo bueno, lo hermoso. Mi cuerpo caminando entre las cosas, se siente cerrado, entumecido, especialmente en los días de frío. Entonces, bailo, corro, juego, me sumerjo en mi cuerpo para darle energía y calor. Me cansa que me digan que estoy estresado, mambeado, demasiado preocupado por la vida: si todo lo que nos enseñaron es esto, el pudor, la introspección, el deseo guardado. Por supuesto que me descubro atado a muchísimas cosas que ya no quiero para mi. Nací en la incomodidad de un pueblo, en la desdicha de muchos, y absorbo sin parar. Y ahora, de repente, tengo que tomar decisiones por mi, mejorar si me sale, elegir para construir mi vida, no simplemente dejándome llevar.
Pienso en mi voz: es fundamental hacer ejercicios para despertar el diafragma (jadeos, sh, ff, jjj, hhh), equilibrio, postura. Antes de empezar: entrar en clima.
Mi mente piensa en muchas cosas.
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